Acabas la jornada y, cuando haces repaso del día, te das cuenta de que no has parado ni un segundo y que, a pesar de ello, no has podido hacer ni una sola de esas tareas que tenías en tu lista.

No vamos a preguntarnos qué ha pasado en el transcurso de ese ajetreado día porque la respuesta es evidente. Esa reunión tan larga como improductiva, la nueva lista de tareas que surgen, innumerables llamadas, una pregunta que llueve cuando estás más concentrado (¡nooo, ahora no!), enviar y responder emails, decidir prioridades. ¿Y cuándo puedo empezar a hacer mi trabajo? Uno de mis mejores amigos lo tiene claro: puede empezar a trabajar a partir de las 19h, cuando todos los demás se han marchado.

Cada uno tiene su estrategia. Hay quienes llegan temprano a la oficina para aprovechar antes de que lleguen los demás, y quienes los viernes se van a casa con el portátil y más cargados que Papá Noel en Navidad. Yo soy de estas últimas muy a mi pesar, y ¿sabéis qué? He descubierto que el sábado es el día más largo de la semana. Después de trabajar ocho horas, aún queda tiempo para estar con la familia, descansar y salir con los amigos. Y te quedas con la sensación de “lo que me ha cundido”.
trabajo-Ray Human Capital

En la oficina la jornada se reduce a una suma de pequeños intervalos de tiempo: 20 minutos por aquí, 30 por allá… Y la realidad es que los mejores resultados requieren largos periodos de tiempo sin interrupciones. Así que la mejor manera de alargar la jornada NO es dedicarle más horas al trabajo, sino reducir las interrupciones y conseguir alargar el tiempo de calidad que le dedicas a cada tarea.

Lo sé, no es fácil y no lo conseguirás todos los días. Pero hasta ahora, ¿de verdad has hecho algo para intentarlo? Comparto contigo dos sencillas recomendaciones:

1. Informa a tu entorno:

No podrás aislarte de las interrupciones durante las ocho horas, pero para ese momento en el que de verdad necesitas trabajar, avisa a las personas que tienes más cerca. Utiliza una señal visual (una tarjeta de color encima de la mesa, usa auriculares) que les ayude a saber cuándo estás disponible y cuándo necesitas no ser interrumpido. Para las interrupciones externas, sé valiente. Desconecta el aviso de correo entrante y pide que no te pasen llamadas durante la hora siguiente.

2. Respeta el tiempo de los demás:

Por favor, si no es algo de verdad importante o urgente, antes de hacerlo piensa si puedes estar interrumpiendo el trabajo de los demás.