Si tuviésemos que responder a la pregunta planteada, aunque fuese en términos generales, la gran mayoría ciertamente hablaría de una escasa motivación en el mundo laboral. Pese a contar con un trabajo en tiempos de crisis – quizá ese sea el único acicate para albergar motivación y optimismo-, lo cierto es que la bajada de sueldos, la tensión ante la incertidumbre del futuro o el exceso de trabajo son sin duda, factores que logran una desmotivación en el trabajador.

Se adopta una actitud derrotista en temas laborales puesto que no somos conscientes de que la actitud ante el trabajo debe ser una decisión individual que implica voluntad y perseverancia. Se elige estar motivado, y no esperar a que otros lo hagan por tí. Esa debería ser quizá la primera receta de todos, puesto que la motivación, la que nace para emanar al exterior, nace de dentro. Motivación intrínseca para aceptar el nuevo mercado laboral.

Motivación laboral, motivación intrínseca

De hecho, muchos expertos en esta materia afirman que la tarea de  un responsable/líder no debe ser la de motivar a su equipo sino en tratar de no desmotivarlo. El significado y el valor de las acciones las debe otorgar la propia persona y no esperar a que otros lo hagan por ella.

motivación-laboral-ray human capitalY es que siempre hay acicates para continuar y seguir luchando puesto que los errores son aciertos para el mañana. Cada vez son más las empresas, que siguiendo la filosofía oriental y americana, contemplan el fracaso como una virtud puesto que de este pueden obtenerse grandes valores para la vida tales como superación, entrega y adaptación al cambio. Un espíritu inconformista que no cesa en su intento de cumplir con sus objetivos.

Por ello, la motivación es fundamental en cualquier puesto de trabajo donde el buen hacer sea una maxima.  Decía Eugene Fabre que “toda la gloria proviene de atreverse a comenzar” y es precisamente esa, la actitud que debemos adoptar para ir en busca de esa satisfacción y felicidad laboral. Es el momento de recuperar los motivos y olvidar las obligaciones por encima de todo. Busca lo excelente y desecha lo mediocre a través de estos sencillos consejos:

No busques el reconocimiento por parte de tu organización, si no tu satisfacción por progresar. El optimismo inteligente es capaz de transformar a la persona y todo el contexto que le rodea.

–  Plantéate objetivos. Si te marcas objetivos, sabrás qué es lo qué quieres y hacia dónde te quieres dirigir, transformando las conductas para el cumplimiento de estos. Sin motivación, no hay acción.

– Quien busca la excelencia, sabe que los objetivos son el único medio para alcanzar lo que uno desea.

Tú debes ser el protagonista de tu cambio y es por ello que debemos sustentarnos en la motivación, ya que es ella la que nos impulsa a comenzar para que sea el hábito el que nos permita continuar.