Teorías sobre desarrollo hay cientos. Acciones y planes enfocados a conseguirlo, miles. Pero en el marco de que las Organizaciones enfoquen todas sus políticas con la mejor de las intenciones hacia el avance profesional y personal de su equipo, debe existir una premisa básica y es que el desarrollo profesional empieza por el propio individuo.

Y es aquí, donde nos hemos encontrado curiosas incoherencias que me han hecho reflexionar. De este modo, hay personas que manifiestan abiertamente la más firme intención de desarrollarse: ”Yo quiero hacer esto o lo otro”, pero que cuando hablas en detalle con ellos sobre su plan de desarrollo y haces la pregunta clave: “¿Y qué estás haciendo para conseguirlo?” , se te quedan mirando sin entender y responden frases del tipo: “es que la empresa no me apoya”, “aquí no me dejan hacer otra cosa”, “no tengo tiempo por mi carga de trabajo…”. En definitiva: excusas.

Realizar atribuciones externas sobre por qué no avanzas en tu carrera es el camino más fácil para justificar el estancamiento profesional, pero sin autocrítica no vas a conseguir interiorizar los cambios que necesitas y corres el peligro de que tus managers no vean la necesidad de invertir en tu desarrollo; si no muestras primero tu voluntad de crecer, pero siempre desde una perspectiva de lo que puedas aportar a la Organización a través de ello (recuerda que las empresas no son centros educativos, sino que su fin último es hacer negocio y dar rentabilidad), no optarás fácilmente a dichos planes o acciones de desarrollo.

Camino hacia el éxito profesional

Crecimiento profesional - Ray Human CapitalMi consejo entonces: piensa primero en qué te motiva y hacia dónde quieres avanzar; haz un análisis de tus fortalezas y debilidades, pero con una visión que trate de ser objetiva y que incluya la autocrítica. Piensa en dónde puedes aportar más en base a tus fortalezas y en cómo éstas te pueden ayudar a ir avanzando hacia tus metas profesionales. Reflexiona, igualmente, sobre qué camino te falta por recorrer y dónde tienes que mejorar. Demuestra iniciativa y comienza a prestar ayuda, por sencilla que sea al principio, a aquellas personas de tu empresa que gestionen los temas que a ti te interesan (manager, compañeros, otras áreas, etc.). Pégate a ellos y, con humildad, hazles ver que puedes colaborar y ya verás, sin darte cuenta, llegará el día en que hayas aprendido y cuenten contigo para ello de forma más compleja. Esto te permitirá haber obtenido conocimientos y expertise técnico.

Para el desarrollo de aspectos personales, trata de detectar situaciones en tu entorno profesional que te ayuden a desarrollar aquello que debes y créate la obligación de hacerlo. Por ejemplo, ¿quieres desarrollar liderazgo y no tienes equipo?… Proponle a tu jefe que te deje coordinar funcionalmente un proyecto que no conlleve excesivos riesgos. ¿Quieres desarrollar análisis?…Busca una situación donde sea necesario interpretar datos y exponle a tu superior en este caso las conclusiones que obtienes y recomendaciones que harías. La escala de actuación la elijes tú en función de dónde está el punto para salir de tu área de confort, pero sin llegar a plantearte objetivos que, por su nivel de dificultad, te lleguen a frustrar.

Por cierto, ¿te has dado cuenta de un detalle? Cierto, hasta hora no he hablado de ningún plan de desarrollo estructurado, esto no es más que tu firme voluntad de ir superándote en el día a día, de demostrar a los otros que puedes ir asumiendo responsabilidades diferentes a las que tienes y de ponerlo en práctica contigo como único responsable. El resto vendrá después y serán los equipos de RRHH y tus managers quienes te lo planteen. ¡Pero no olvides que será porque primero habrán visto en ti potencial y ganas!. Y recuerda, el desarrollo siempre empieza por uno mismo. Los otros te podrán acompañar y prestar ayuda, pero no puedes delegar en otros el hecho de ir poniendo las baldosas de tu propio camino.