Cuando eres líder o gestor de personas, hay una máxima que debes tener en cuenta con tu equipo: “Pon todo lo que eres en lo mínimo que hagas”. Es una frase que escuche hace tiempo y que ha significado un cambio personal y profesional importante para mí en el estilo de liderazgo. Entender tu puesto de líder en la empresa comienza por una “actitud de servicio” a los demás.

La figura del líder en la empresa

En los tiempos que corren, el líder es cada vez más una figura malabarista que se mueve entre 3 facetas críticas: gestión de personas, gestión de un negocio y gestión de una operativa o proyecto diario. Las tres facetas están intrínsecamente relacionadas y la una no es sin las otras. Por ello, hoy en día cobra mucha importancia la preparación adecuada de nuestros líderes para conseguir transformar a nuestras personas, negocios y proyectos al ritmo que marca el mercado. Un ritmo que es inconstante, impredecible, global y cada vez más rápido y que, además, provoca la acción, aunque no se tenga conocimiento alguno sobre determinadas materias. Es por esta razón por la que hoy más que nunca, cobra esliderazgo empresarial - Ray Human Capitalpecial sentido el desarrollo de habilidades directivas que fomenten la polivalencia, la resiliencia, la visión estratégica, el impacto e influencia, el networking y el liderazgo situacional, entre otras muchas cosas.

Cuando existe un liderazgo transformador en la empresa, el líder es capaz de conseguir resultados a través de las personas, inspirando confianza, poder personal y legitimidad frente a otros.

Pero, ¿cómo se comienza a ejercer como un líder transformador? Hay algunos pasos críticos a considerar para comenzar a andar este camino.

3 claves para ser un líder transformador

– Autoconocimiento: Aceptarse a uno mismo con sus fortalezas y, especialmente, con sus áreas de mejora. Ser humilde es la mejor receta para crecer en libertad y control personal. Ponerse frente a tu propio espejo y ser valorado por quienes más te conocen puede darte una perspectiva muy buena sobre tus posibilidades de crecimiento y, lo mejor, te sentirás fuerte y fuera de los prejuicios y miedos que sientes de cara a los demás. No tienes que esconder nada a nadie. Esto no te deslegitima, sino lo contrario, siempre y cuando este conocimiento sirva para que lo traslades a comportamientos diferentes en tu patrón de actuación con los demás. Nunca es tarde.

– Conoce a tu equipo:  Conocer a un equipo, es algo muy individualizado, una tarea muy personal no delegable como líder. Conoce a todas y cada una de las personas de tu equipo hasta el momento en que sepas anticipar sus reacciones, pensamientos y sentimientos y, más importante aún, hasta que sepas “darle a cada uno lo que necesita”. Esto implica ejercer tu liderazgo según cada situación y persona, estableciendo un balance equilibrado entre el comportamiento de apoyo y el comportamiento directivo o de tarea que debes dar a cada persona. Sólo así podrás comenzar a generar sinergias entre fortalezas y debilidades de tu equipo para desarrollarlos a la par que consigues los objetivos. Sigue las pautas y estilos del Liderazgo situacional.

Céntrate en lo que puedes cambiar: Saber diferenciar lo que depende de ti de lo que depende de factores externos es quizás el mejor ejercicio que puedes hacer como líder para entrar en control de tu función. La perfección en este sentido es solo una aspiración, pero haz un listado de aquellas cosas que te frustran en tu función y comienza a ver qué parte puedes cambiar en todas ellas. No importa si el volumen de cosas que dependen de ti es mínimo, si enfocas tus esfuerzos en cambiarlas observarás grandes cambios en tus sentimientos y en el comportamiento de los demás. Pequeños cambios, marcan grandes diferencias. Guíate por el sentimiento que experimentas en tu día a día. Si sientes frustración, seguramente estás enfocándote en cosas que no puedes cambiar.

Ejercitando estos tres sencillos pasos hasta generar un hábito, empezarás a ver cambios en ti mismo y en los demás y esto te llevará a nuevos horizontes y potencialidades de crecimiento como líder transformador.

¡Ten el coraje de salir de tu costa!