Como ya es sabido por todos, España es uno de los países con menor productividad. Somos los europeos que más horas dedicamos al trabajo y sin embargo, los resultados no son los más óptimos. Ahora que nuestras empresas compiten en un mercado global, es cuando más empieza a salir este “estilo” de trabajo a la luz.

El otro día un amigo, que está en Asia trabajando en un proyecto con un equipo de más de cinco nacionalidades me comentaba que, a partir de las 17 de la tarde los únicos que seguían trabajando eran los españoles. Otro conocido me decía, que estando en Alemania propuso una reunión a esa misma hora y que le dijeron que a esas horas allí, no era posible. Lo mismo le ocurrió a un compañero de carrera cuando dijo en Londres que en España tenía que comer de 14:00 a 16:00. O mi vecina que está ahora en Paris trabajando en un banco y me llamó para contarme entusiasmada que por fin su hija ya no iba a la guardería de 8:00 a.m. a 7:00 p.m.

Por suerte, poco a poco esto está cambiando y desde el gobierno incluso se está trabajando por lo que ellos llaman “racionalización de horarios” o lo que yo considero, flexibilidad laboral -que no conciliación-. Se trata de aprovechar las nuevas tecnologías en la gestión del trabajo. ¿De qué nos sirve como organización invertir dinero en conexiones a internet, ordenadores y teléfonos de última generación, si un empleado debe permanecer en su sitio durante determinadas horas para demostrar que es productivo?

En busca de la flexibilidad laboral en España

Esta flexibilidad se aplica ya en muchas de las compañías que son consideradas atractivas para los profesionales y que registran un absentismo del 2%, frente al 4,7 % de media en el resto de compañías “no flexibles”. Flexibilidad que necesita de una dirección valiente, que apueste por sus empleados y que gestione sus recursos humanos en base a unos objetivos claros, medibles y basados en la productividad. Flexibilidad que necesita de unos empleados comprometidos, y que aprovechen esta forma de trabajo como vía para demostrar el compromiso y rendimiento individual.

En este marco, en España conviven empresas que ya están aplicando estas nuevas formas de trabajo que la sociedad demanda, frente al estilo de trabajo más tradicional. Medidas como el apagado de luces,  el teletrabajo, la flexibilidad de entrada y salida, comer en media hora o no disponer de un sitio fijo para trabajar, fomentan entre otras cosas el no tener que usar el presencialismo como herramienta de medición de nuestros empleados. Es una cuestión de confianza entre el empleador- empleado: son medidas basadas en la autonomía de la persona, más que en el control de la misma.

productividad-Ray Human CapitalConsidero que una empresa que quiere atraer y retener el talento necesita ofrecer flexibilidad frente a la rigidez tradicional del mercado laboral español. El mercado laboral ha cambiado y sigue cambiando a pasos agigantados, por lo tanto la relación empresa/empleado también y tanto las generaciones que ya están trabajando, como las que están introduciéndose en el mercado laboral, consideran este aspecto primordial. Sino, atentos a los siguientes datos extraídos de una encuesta realizada por una conocida multinacional a más de 1000 empleados y empleadores en diferentes sectores de actividad:

¿Quiere atraer y mantener al mejor talento joven? Si es así, tienes que contemplar el horario flexible. La llamada Generación Y, de entre 18 y 32 años, sitúa la flexibilidad entre las ventajas más valoradas. De hecho, un tercio afirma directamente que no podría trabajar en un lugar que no ofreciera esta flexibilidad. Aún son más exigentes los miembros de la llamada Generación X, de entre 33 y 48 años, puesto que están criando a sus hijos. De hecho, el 38% los considera imprescindibles o no negociables. El aspecto destacable aquí es que tradicionalmente era un aspecto valorado por las mujeres, y en este caso, los hombres superan en 3 puntos a las mujeres: el 40% de ellos y el 37% de ellas requiere esta flexibilidad. La encuesta sugiere que en la próxima década, la flexibilidad no sólo será un valor de atracción, sino que se convertirá en una exigencia por parte de los trabajadores.

Así las cosas, considero interesante hacer una reflexión general a la hora de retener el talento, especialmente ahora que parece que el mercado laboral empieza a dinamizarse. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero espero que entre todos logremos que desaparezcan de nuestra jerga habitual frases como: “yo ficho a las 9:00”, “a las 19:00 se me cae el boli” o “la única solución es reducirte la jornada”.