Las nuevas herramientas digitales aportan grandes ventajas a la realización de nuestras tareas: movilidad, rapidez, actualización, conocimiento compartido, acceso a líderes de opinión,… Y sin duda facilitan la consecución de nuestros objetivos, pero hoy me permito exponer en voz alta algunas ideas transgresoras.

Si echo una mirada a atrás (para coger carrerilla, por supuesto) encuentro que entre las tendencias de RRHH resalta la formación e-learning como clave para el desarrollo y formación en el entorno laboral. En este tema los datos históricos en España reflejan que en 2004 el e-learning representaba el 5,5% de la formación empresarial (Grupo Doxa) y que en 2013 alcanzó el 33% (Eurostat). Es decir, casi 10 años después del anunciado éxito, parece que las píldoras online no llegan a cubrir ni el 50% del total de la formación impartida en las empresas.

¿Cómo es posible que un recurso que aporta tantos beneficios no haya tenido la implantación deseada? Aquí comparto algunas reflexiones.

Formación e-learning en la empresa

– Una formación online no puede ser digitalizar un PowerPoint. Los nuevos tiempos requieren dinamismo, sorprender, fomentar la interacción. Y todo eso desaparece si al tradicional documento simplemente le damos un soporte más moderno, porque seguirá siendo un repositorio de información nada atractivo.

– El aprendizaje requiere experimentar. Es decir, tener experiencias y sensaciones. Las personas retienen un 10% de lo que leen, un 30% de lo que ven, un 50% de lo que ven y oyen, un 70% de lo que dicen-escriben y un 90% de lo que hacen. Es ingenuo pensar que por ir pasando pantallas conseguimos que nuestros profesionales aprendan.14

– Se propone que esta formación se haga fuera del horario laboral. Cuando las jornadas habituales exceden con creces las 8 h de trabajo, en qué momento del día pensamos que van a poder realizar estos cursos online. Es cierto que estamos conectados a dispositivos digitales a cualquier hora del día (tabletas, móviles,…), pero ¿qué contenido tienen nuestras búsquedas? Una vez terminada la jornada, a eso de las 21h si ha ido bien, esta conectividad se centra en contenidos de ocio y relaciones sociales, cualquier otro sería alargar aún más una jornada ya extensa.

Como respuesta a estas ideas, incorporo algunas sugerencias:

– Convierte la formación en una experiencia interactiva. Por qué no seguir el modelo de los simuladores virtuales, con elementos de gamificación, que requieran participar activamente en la asimilación de contenidos.

– Promueve metodologías que requieran la colaboración entre los participantes. No reduzcas el aprendizaje a sesiones unipersonales, en escenarios presenciales ni en virtuales. Incorpora blogs, foros, wikis, vídeos en streaming, permite que exista un intercambio real de sus conocimientos entre ellos.

– Incluye la formación como parte del puesto de trabajo, como una función más, y por tanto permite que tenga su propio hueco en la agenda laboral.

– Fomenta el autodesarrollo dentro del marco de la responsabilidad personal, pero no descargues tu parte de responsabilidad como empleador. Cuando propongas actividades pre y post work, habilita aulas de estudio con un horario determinado para poder realizarlas.

En definitiva, persigue la participación interactiva y la conciliación entre el desarrollo de tus colaboradores y el resto de su jornada (laboral y personal) y conseguirás un mayor éxito en la implantación de herramientas digitales. Consulta nuestras soluciones de evaluación online del Talento.