“Maripili es una mujer, de cualquier edad, que desea agradar a todo el mundo y que se esfuerza por ser buena en los diferentes papeles que debe ejercer en la vida. Sin embargo, cuando recibe un mensaje de rechazo o de censura, Maripili se desmorona”.

Cuando leemos este párrafo, muchos de nosotros pensamos, ¡Qué suerte que estamos ante una anécdota! La mayoría de las mujeres no reaccionan así, sino al contrario, las mujeres de hoy son fuertes, formadas, preparadas, seductoras, económicamente independientes…en definitiva, ¡son fantásticas y estupendas!

Y así es, estamos en la era de las superwomen, mujeres que pueden con todo. Pero, realmente, ¿existe diferencia entre las mujeres que desean agradar y ejercen sus roles a la perfección con las que pueden con todo? Hablamos del “síndrome de Maripili” como uno de los grandes males de las mujeres, formadas y preparadas, de nuestra vida moderna.

Mujeres excelentes en todo y que para sentirse válidas y triunfadoras, se obsesionan por cumplir las expectativas ideales que marca el entorno en cada situación. Toda superwoman que se aprecie debería aproximarse a ser una profesional efectiva y ambiciosa, una esposa leal, divertida y seductora, una madre c311624-340x340omprensiva, una amiga comprometida, una hija ideal,… En resumen, esta Maripili debe pagar un enorme peaje: ¡estrés, culpabilidad y frustración!

La autora del término, Carmen García Ribas, describe el “síndrome de Maripili” como una actitud de sabotaje no consciente, y en el fondo, de sumisión, que tienen las mujeres por miedo a no ser queridas y a ser rechazadas por el entorno.

Ser superwomen implica una castración de la persona y de su autenticidad para someterse a unos estrictos estereotipos sociales y culturales. Buscan complacer al entorno y sus miedos las esclavizan.

El Sindrome de Maripili y el miedo al rechazo social

Si nos centramos en el área profesional, ¿cómo afecta el síndrome Maripili?

El modelo laboral por tradición, es el masculino. Si añadimos a este hecho, la no gestión de los miedos latentes, indica que el liderazgo femenino tanto consigo misma como con los demás resulta menos efectivo y estratégico de lo que podría ser.

Según un estudio de la Cámara de Comercio de Barcelona, la no potenciación del talento femenino auténtico, implica una pérdida de cerca de mil millones de euros al año, sólo en Barcelona. Si extrapolamos este dato a un territorio más amplio, los números resultan alarmantes.

Salir del síndrome Maripili ¡es posible!

Como hemos visto, ser una superwoman tiene un elevado coste y salir de este síndrome, sólo son ventajas. Actualmente existen fórmulas para aumentar, a parte del beneficio personal, la rentabilidad y la productividad de nuestras compañías a través del liderazgo efectivo femenino. Si te interesa esta temática contacta con nosotros.

Todos tenemos miedos y la no consciencia y la correspondiente, no gestión de nuestros temores resultan nuestro verdadero techo de cristal. En otro post, comentaremos sobre el “síndrome Manolo” referido a la agresividad y el miedo a fracasar.