Últimamente siento que estoy en la nube continuamente. No porque de pronto me haya vuelto una persona dispersa y poco centrada, que, por otro lado, podría ser, sino porque allá por donde voy, escucho esta expresión con cierto entusiasmo pero también con bastante exasperación.

¿Está la empresa española preparada para asumir proyectos en la nube? Lo queramos o no, ésta es la realidad que nos depara el futuro: Tecnología en la nube, redes sociales, aprendizaje colaborativo y, en definitiva, un cambio cultural y de gestión de nuestros procesos de RRHH.

Los “pros” and “cons” de la nube: te quiero pero te odio.

Acostumbrados como estamos a adaptar la tecnología a nuestros procesos y formas de gestión, de repente nos vemos envueltos en una nueva “release” tecnológica (permítanme la expresión), que nos dice que se acabaron los desarrollos y adaptaciones imposibles y que elijas de la “baraja” las cartas que más te gusten o cuadren con tu modelo de gestión y tus procesos. Hemos entrado en una especie de filosofía IKEA en versión tecnológica: “Hazlo tú mismo, te damos varias opciones de materia prima.  Elige”.

Estoy en la nube

A pesar de que algunos consideran esta tecnología como la clara venganza de los “informáticos” por años y años de tortura con desarrollos y cambios de versión imposibles, o el modelo Apple llevado a su máxima expresión, personalmente considero que es la evolución lógica que una cultura 2.0 y una nueva generación de personas trae consigo. O estás o no esperes ser un empleador atractivo para las nuevas generaciones de talento.

Más allá de esta cultura y tendencia, lo cierto es que las nuevas tecnologías permiten también muchas más posibilidades que las anteriores y tampoco es cierto que no permitan “personalizaciones”. Las posibilidades de opciones de pantallas, campos, cambios en look & feel y la rapidez de entrega de nuevas funcionalidades está claramente mejorada con respecto a los anteriores sistemas de gestión. ¿Todo lo que nuestra mente se imagina? Seguramente, y como siempre, no, pero con potencialidad de mejora.

Como reza esa expresión, “A gustos, colores”, pero en mi humilde opinión, hay tres cosas en las que os recomiendo reflexionar si estáis pensando en subir a la nube:

  1.  ¿Estás dispuesto a renunciar a los desarrollos y adaptarte a las varias posibilidades que te ofrece esta tecnología?
  2.  ¿Tiene tu equipo tiempo para traducir sus procesos y modelo de RRHH en el “lenguaje de la nube”?
  3. ¿Está tu empresa preparada cultural y operativamente para embarcarse de lleno en la 2.0?

Me interesa tu experiencia en la nube, ¿Te animas a contármela? ¡Anímate y ayudarás a otros!