¿Quién ha matado a mi líder? ¿Cómo he llegado a ser protagonista de esta “sitcom”? En un mundo de crisis y velocidad supersónica, son muchos los colaboradores, e incluso líderes, los que se plantean estas preguntas.

“Follow the leader” siempre ha sido el “ching” de cualquier profesional cuando se desconoce la forma de proceder ante algún aspecto, pero en los tiempos que corren es difícil para cualquier persona saber hacia dónde apunta la brújula.

El cambio continuo que experimentamos diariamente hace compleja y variante la respuesta de un líder y, con ello, aparecen directrices cambiantes que generan grandes dosis de trabajo en el equipo y para el líder. En varias ocasiones he escuchado a colaboradores expresar su situación laboral como si fueran protagonistas de una comedia de situación o incluso una especie de títeres (perdonadme la expresión) que actúan por impulsos de otros.

Lo cierto es que no se trata de que “los de arriba” se hayan vuelto locos que, por otro lado, puede ser el sentimiento que el propio líder puede estar experimentando en carnes, sino una respuesta de liderazgo, quizás poco adaptativa aún, ante el gran cambio que hemos experimentado en nuestros escenarios de negocio.

¿Hemos perdido la esencia del liderazgo?

Yo diría que no, simplemente ha evolucionado y mientras evolucionamos en esa dirección se generan, como siempre, desajustes en nuestras respuestas hacia el equipo. Es cuestión de actitud, tiempo y capacitación. Lo que hoy entendemos por liderazgo requiere de habilidades para las cuales no hemos sido suficientemente entrenados, sin entrar a debatir en lo que caracteriza a la nueva generación Y de líderes frente a la anterior.toma de decisiones - Ray Human Capital

Tomar decisiones en un mundo que cambia tan rápido, hace compleja nuestra capacidad para controlar muchas de las variables que entran en juego y anticiparnos a ellas. Del mismo modo que hoy se dice que Internet y todo lo que ha traído consigo ha saturado a nuestros hijos con información, nuestros líderes están siendo bombardeados con multitud de responsabilidades e información y esto dificulta su atención y concentración.

Hoy se habla de una radiografía del líder en la que la resiliencia, la iniciativa, la innovación, la toma de decisiones arriesgada (pero controlada) y el mindfulness deben regir la esencia de nuestros nuevos líderes. No podría estar más de acuerdo e incluso añadiría algo más que, en cierto modo, podría desprenderse  de lo anterior: en un mundo en el que todo vale, NO vale todo. El líder tiene que ser íntegro, honesto, cercano y con valores.

Conjugar todas estas variables en un líder no es fácil, pero tampoco imposible. Es tan solo el camino de aprendizaje que debemos emprender y que aún tenemos por delante.

Como decía Hermann Hesse: “La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, el boceto de un sendero”. Esta es mi actitud de vida.

¿Estás preparad@ para ser un líder “out of the box” o seguirás invirtiendo tiempo en ver si las cosas vuelven a su cauce?