No me refiero a las preguntas de manual o a aprenderse el cv, sino al papel del consultor a la hora de orientar a un candidat@ para realizar la entrevista de trabajo con la empresa final. ¿Cuál debe ser la labor del consultor? ¿Es conveniente preparar la entrevista o puede perjudicar al entrevistado/a?

Personalmente, considero que forma parte de mi trabajo y no sería profesional si no ayudase a los candidatos en esa fase del proceso de selección. Pero me refiero a un asesoramiento objetivo e igual para todos los/as aspirantes a un puesto.

El papel del consultor en una entrevista de trabajo

Hace unos días una candidata de uno de nuestros procesos de selección me preguntaba si en España se hacía esta labor. Como tantos gallegos, emigró a U.K. al finalizar la carrera y nunca ha trabajado en su país, por lo que desconocía si aquí, al igual que en el Reino Unido, las empresas consultoras apoyan a los candidatos/as en esa fase del proceso de selección. Casi al mismo tiempo, en otra selección, un candidato/a se equivocaba en el enfoque de la entrevista con la empresa (y eso que era la tercera!) y pasaba de ser favorito a estar automáticamente descartado….

Si la consultora de RRHH hace bien su trabajo conocerá muy bien a su cliente (empresa): a los interlocutores, cómo enfocan las entrevistas, las competencias corporativas, sus valores, las necesidades específicas del puesto, las preocupaciones concretas en esa posición, los errores del pasado…. Aunque no siempre podemos contar con toda la información, sí hay cuestiones que conocemos y esta información es muy útil para el/la aspirante pero, debe conocerla? Hasta qué punto? Y si se la facilitamos, sabrá interpretarla? La utilizará convenientemente? Tratará de dar una impresión equivocada? El asunto es más delicado de lo que parece.

Las entrevistas de trabajo

Obviamente es un error aparentar lo que no eres en una entrevista porque la verdad cae por su propio peso. Si no encajas, lo mejor para todos es saberlo cuanto antes, tu hueco está en otro lugar y ya puedes empezar a buscarlo. Pero es cierto que una pequeña ayuda nunca viene mal, no? Cuando un proyecto te interesa es difícil controlar los nervios y estos te pueden jugar una mala pasada. También puede ocurrir que ciertas preguntas te cojan desprevenido o te parezcan fuera de lugar y que sin embargo, cuando conoces los motivos, tu valoración cambia. Y hay que tener en cuenta que tienes una hora para convencer, para demostrar, para que vean en ti lo que necesitan… Así que la clave es saber manejar la información y aquí es muy importante la labor y la experiencia del consultor/a.

Parece fácil, y sin embargo no lo es tanto, el encontrar el equilibrio. El consultor debe transmitir calma y seguridad, dar pautas básicas para afrontar con éxito una entrevista de trabajo con unos interlocutores concretos y una empresa determinada, para un puesto específico con una casuística x; al tiempo que el entrevistado debe saber interpretar las “pistas”, enfocando sus respuestas de la manera adecuada, pero respuestas sinceras, basadas en su experiencia porque, insisto, de poco servirá mentir, el principal perjudicado será siempre el trabajador.

Otro caso reciente, los nervios le habían jugado una mala pasada, su discurso había sido desestructurado, generando dudas en la empresa en su primera entrevista con ellos. Darle el feedback adecuado, transmitiéndole seguridad, y pidiéndole que mantuviese la calma y organizase su discurso, fue la clave para ser finalmente la persona seleccionada para el puesto.

Si participas en un proceso de selección a través de una consultora, busca el apoyo de los profesionales, pide información y orientación en el proceso, pero no dejes de ser tú mismo/a. En el contexto actual son pocas las ofertas y muchos los/as competidores a la hora de optar a un empleo, hay que esforzarse al máximo y ofrecer lo mejor de uno/a mismo/a en muy poco tiempo, te lo juegas todo en una entrevista, por lo que es imprescindible prepararla bien, saber lo que queremos transmitir y cómo, aportando la información clave para la empresa y puesto concretos.

El objetivo es no equivocarse y minimizar el riesgo que supone tomar una decisión errónea; en esto estarán de acuerdo las tres partes implicadas: empresa, trabajador/a y consultor/a. Hablaremos en otras entradas de errores en los procesos de selección…