Según los últimos datos publicados por el INE, Instituto Nacional de Estadística, los españoles que residen en el extranjero superan en 2014 los dos millones de personas.

Este dato no nos sorprende ya que, cada vez más, buscar nuevas oportunidades en el extranjero se ha convertido en el más común “plan B”. El programa televisivo de Españoles por el mundo ya no se nos hace un escenario tan ajeno, ya que en ocasiones descubrimos que uno de los protagonistas de la semana pasada era la hermana de mi amigo, el hijo del vecino de abajo, o incluso aquel primo joven y espabilado que estudiaba chino.

Impulsados por una crisis no solo económica, sino también de falta de reconocimiento del potencial que los españoles tenemos, muchos deciden aventurarse, sabiendo que a la vuelta (si es que la hubiera), los beneficios tanto profesionales como personales serán incalculables.

Beneficios laborales de trabajar en el extranjero

Entre los beneficios más evidentes a nivel profesional se encuentra la mejora de los idiomas, principalmente del inglés, muchas veces utilizado en el extranjero como única forma de comunicación entre personas de nacionalidades muy lejanas entre sí. Además, según un estudio realizado por Adecco en 2013, «una persona que habla inglés puede aumentar su remuneración en un 30% con respecto a quien no lo maneja».

internacionalidad-Ray Human CapitalOtro de los beneficios profesionales es el hecho de que podemos estar en contacto con las empresas mejor posicionadas en el sector, pudiendo asimilar los procedimientos, planes y estrategias más innovadoras y creativas. Trasladar modelos que han sido efectivos en otros países aumenta nuestro valor añadido en la compañía que pertenecemos y si nos escuchan, incluso al crecimiento de la compañía en sí.

Sin embargo, los mayores beneficios de vivir en el extranjero se dan a un nivel personal. Lo cierto es que nunca se vuelve siendo el mismo y, probablemente, porque uno se siente más completo. Nadie niega que sentirse lost in traslation, estimula y potencia los propios recursos, dando lugar a una mayor creatividad, flexibilidad y adaptabilidad. Salir de nuestra “área de confort” es la mejor manera de fortalecer nuestras habilidades, que en resumidas cuentas es el mayor de los regalos a nuestros esfuerzos de supervivencia. Otros regalos se reciben en forma de humildad, tolerancia y generosidad, actitudes muy valoradas en las empresas que buscan una capacidad real del trabajo en equipo.

En un mundo que ya funciona a nivel global en el que, gracias a las tecnologías, llamar a China es tan fácil como marcar el número de teléfono, las empresas multinacionales valoran cada vez más perfiles únicos, experimentados, que pueda aportar el conocido valor añadido… y que solo fuera de casa se puede adquirir.