En el último mes hemos sido testigos, algunos con más entusiasmo que otros, del mundial de fútbol Brasil 2014. Viendo muchos partidos, especialmente en las últimas fases, he podido apreciar el impacto que el reparto de roles dentro del equipo puede tener no sólo en el resultado final sino también en el proceso: estilo de juego, en la actitud y motivación de los jugadores.

Muchos analistas de fútbol han identificado dos modelos de equipo claramente definidos: uno que cuenta con jugadores que destacan en sus respectivas posiciones, donde el peso está repartido en todos los miembros del equipo, y donde existen pocas jugadas individuales. Tal es el caso de Alemania o Costa Rica, cuyos equipos han destacado no sólo en la ejecución, sino también en la defensa y la preparación de jugadas en el medio campo.

Trabajo en equipo-Ray Human CapitalEn el otro ámbito, el concepto de equipo cambia a favor de las partes individuales donde a veces son más importantes que la suma global. Tal es el caso de Argentina o Brasil, cuyo peso ha recaído sobre uno o dos jugadores concretos, por lo que su ausencia ha tenido un efecto muy marcado, sobre todo en la motivación y confianza del resto. Como se ha dicho repetidas veces, los jugadores marcan los goles, pero los equipos son los que ganan partidos.

En este artículo me voy a centrar en el primer modelo de equipo como ejemplo de la importancia que tiene los roles que asumimos dentro de un equipo, tomando el fútbol como ejemplo de lo que podemos observar también en las organizaciones.

Es sabido por muchos que dentro de un equipo de trabajo, los roles que desempeñamos juegan un papel importante a la hora de alcanzar objetivos. De poco sirve contar con un excelente líder si el equipo carece de ideas, de confianza, e incluso de expertise en muchos casos. Igual sucede en un equipo altamente creativo o experto en determinada área de conocimiento si carece de personas que sepan impulsar esas ideas para llevarlas a la práctica.

¿Qué roles podemos jugar dentro de una organización?

Existen muchos modelos y teorías que describen los distintos roles que suelen existir en los equipos de trabajo. Muchos coinciden en agrupar los roles en tres grandes categorías: Roles de Acción, Roles de Interrelación y Roles de Análisis.

1-    Roles de Acción: impulsan y hacen que las cosas sucedan. Estos roles convierten las ideas que plantean otros en realidades. Ellos implementan, sacan a adelante el trabajo, se preocupan de la calidad final de la entrega. Estos roles destacan, en líneas generales, por la orientación a resultados, iniciativa, practicidad y eficiencia. Es recomendable que se apoyen de compañeros más técnicos o reflexivos para asegurar que la idea puesta en marcha funciona y va por el camino correcto. Pueden aburrirse con tareas rutinarias o que requieren mucho análisis u orientación a detalles y, en algunas ocasiones, puede costarles gestionar el cambio y el conflicto. Habitualmente son enérgicos y retadores, buscan el hacer. En el fútbol podría ser análogo a los que ejecutan o finalizan las jugadas creadas previamente por algún compañero.

2-    Roles de Interrelación: crean equipo, coordinan y cohesionan. Estos roles incluyen a los gestores, los que coordinan y orientan al equipo hacia los objetivos, e incluso los que fomentan o facilitan la cooperación entre todos los jugadores. Destacan por su orientación a las personas y gestión de conflictos. Sirven de faro para que el equipo pueda llegar a puerto. Se espera de ellos el entusiasmo, que puedan ser capaces de identificar el talento o las carencias de cada uno de los miembros del equipo para sacar siempre lo mejor de cada uno. Habitualmente son buenos comunicadores, clarifican objetivos y saben y deben delegar. En el fútbol, el equivalente es el entrenador y líder del equipo, cuyo foco debe centrarse en la estrategia, además de ser una figura cohesionadora. Un entrenador debe conocer a fondo quién hace qué, cuáles son las fortalezas de cada uno de los jugadores y cuándo debe sacar al campo a uno u otro jugador.

3-    Roles Mentales: crean y analizan. Estos son los roles que aunque muchas veces están en el backstage de un equipo, su aportación puede ser clave. Aquí se agrupan no sólo los que aportan ideas creativas y disfrutan solucionando problemas difíciles, sino también se incluyen los que tienen los pies sobre la tierra dando lógica y sentido a las ideas que se van proponiendo. Habitualmente tienen un conocimiento específico elevado, son perspicaces y orientados a la calidad. Estos roles se complementan muy bien con los primeros, ya que un equipo necesita ideas creativas a su vez que requiere de iniciativa y saber hacer. Su equivalente en el fútbol combina a defensas y a centrocampistas que crean jugadas o estrategias para que los rematadores reciban el balón y finalicen la jugada.

Un equipo que carezca de alguno de estos roles tendrá dificultades para alcanzar un alto rendimiento. Los equipos son sistemas interdependientes; cuando una de las partes falla, los demás tienen serias dificultades para hacer bien el trabajo. Contar  con un Messi sin un mediocampista que le pase balones o disponer de un Pirlo, que crea y recupera balones sin un rematador que finalice la jugada, no es suficiente por no conseguir esa cohesión y plenitud que se espera de un equipo que quiera ganar y alcanzar así sus objetivos.