Que el paro es un tema crítico (24,4% = 5,6MM desempleados), que el desempleo juvenil está en niveles alarmantes (entre 20 y 24 años, 49,9% = 669K desempleados), que los jóvenes profesionales están teniendo dificultades para estabilizarse dentro el mercado laboral (entre 25 y 29 años, 30% = 701K desempleados) o que el futuro de nuestro país representan ¼ de desempleados a nivel nacional es una realidad imposible de discutir.

Pero esta no es la fotografía entera que representa a un país. Y lo que escribo hoy tampoco le hará total justicia, aunque la intención de este post no es otro que intentar dibujar un escenario más esperanzador.

Casando al (des)empleado con su empleador.

Nuestra misión principal (y por mucho que los tiempos, modelos, y tecnologías cambien) es y seguirá siendo: asegurar que las organizaciones tengan el talento que necesitan. Podemos entrar a diferenciar entre talento interno o externo, formación o desarrollo, selección o head-hunting… pero al final todo se resume en que cada puesto de trabajo tenga personas que sepan, quieran y puedan hacerlo. Simple (¡¿eh?!)

Entonces, y como advertí antes, los tiempos cambian y las tecnologías avanzan. Hace casi 15 años desde que comenzara la migración del CV por correo postal hacia el CV digital por correo electrónico. En el año 2001 la mayoría de organizaciones dejó de recibir los CVs en papel. Y esto es muestra de una afirmación absoluta: la continua digitalización en RR.HH. no es una tendencia sino una necesidad evolutiva. Ya no es sólo contar con un correo electrónico personal para aplicar a una oferta. La digitalización obliga a los usuarios a manejarse dentro de una web interactiva y realizar un proceso 100% digital (tests, cuestionarios, gamificación, entrevistas asíncronas y deslocalizadas, etc.), dentro un espacio 100% online (redes sociales, portales de empleo, foros, blogs, webs corporativas, etc.).

Ya somos digitales… ¿por qué no para el talento desempleado?

Hoy en día, la manera más efectiva y eficiente para evaluar y emparejar a la persona con su potencial empleo implica -para el potencial candidato y empleador- navegar dentro de un entorno cibernético. No es sólo coger el remo. Y sin embargo, cuando se plantea la casuística del colectivo de desempleados parece que todavía queda esa duda flotando por ahí: ¿El desemplead@ es digital? Si son jóvenes pensamos ¿ingenuamente? que si lo son, pero solo para facebook, tuenti, y candy crush ¿no?. Y cuando añadimos el nivel de formación la terminamos de liar asegurado que si ni han estudiado, ¿cómo van a saber de internet y esas cosas?

No son preguntas vacías. Son interrogantes válidos. Cuestionarse es el primer paso antes del cambio. La clave es saber responder con fundamentos, y diferenciar las respuestas válidas de las estereotipadas e ingenuas. Nuestra respuesta: El desemplead@ (sobretodo el juvenil) SI es digital. ¿Qué estamos esperando?