El concepto Techo de Cristal se ha usado mucho desde su aparición en los años 80 como símbolo de los obstáculos y dificultades (por fortuna en disminución) que tienen que vencer las mujeres para ac­ceder a puestos directivos y de responsabilidad en las organizaciones y, en general, para crecer a lo largo de su carrera profesional.

Existe, sin embargo, en las carreras directivas tanto de hombres como de mujeres, otra barrera dura y sutil, un muro tan alto y sólido como transparente e invisible, al que llamo El Muro de Cristal.

El Muro de Cristal es un conjunto de barreras reales, pero, sobre todo, psicológicas, a las que tú te enfrentas ante la decisión de un cambio en tu carrera.

Situación actual de los profesionales

Varias investigaciones llevadas a cabo en el Reino Unido mos­traron ya en 2007 que casi el 75 por ciento de los directivos se sien­ten de alguna forma atrapados en su actual empleo y encuentran dificultades para moverse, debido a este Muro de Cristal que les impide o dificulta la búsqueda de un nuevo trabajo. No se sienten muy seguros de cómo dar los primeros pasos y tomar la iniciativa. Con frecuencia se quejan de ausencia de oportunidades y de escasa comprensión o conocimiento del mercado de puestos directivos.

muro de cristalTan sólo uno de cada cinco de los directivos entrevistados consideró que tenía un claro control sobre su carrera. Esto suena preocupante. Abundantes estudios en organizaciones, empresas y universidades demuestran que el control sobre tu propia carrera está altamente correlacionado con el éxito y satisfacción en el trabajo y en la vida personal. El control de tu propia carrera es, a la vez, causa y consecuencia de lo que tú mismo construyes a lo largo de la vida profesional. Estoy hablando de una de las grandes fuentes de felicidad o infelicidad.

El estudio mostraba también que uno de cada diez directivos se siente temeroso o preocupado de que sus colegas o jefes en el trabajo descubran que está explorando oportunidades fuera de la empresa.

Así pues, el Muro de Cristal, en forma de barreras reales o percibidas, constituye un auténtico bloqueo en la dirección y con­trol de la propia carrera, así como de la seguridad y autoestima personal y profesional de cualquier directivo.

Todo esto ocurre en países y mercados económicamente más abiertos y dinámicos que el nuestro. Aunque no abundan inves­tigaciones sistemáticas al respecto en nuestro país, obviamente, este Muro existe también en España. Yo mismo lo he constatado en cientos de entrevistas con directivos.