Érase una vez un joven licenciado que tuvo la suerte de encontrarse con su primera oportunidad laboral. Agradecido por pertenecer a la mitad de los jóvenes españoles que disfrutan de un trabajo, decidió emplear todas sus fuerzas en aprender lo que le propondrían diariamente. Desde grapar los documentos al gusto del jefe hasta conocer cómo tratar a un cliente.

Este joven por sí solo ya estaba motivado con pequeñas dosis de dedicación que recibiera. Gracias a su esfuerzo e implicación, empezó a adquirir el conocimiento clave que resulta necesario para entender una organización empresarial además de desarrollar nuevas habilidades con las que realizar sus funciones creando así su propio sitio en la empresa.

Una oportunidad y una experiencia profesional que le obligará a vivir todo tipo de situaciones y a enfrentarse a grandes cuestiones que marcarán y definirán su carrera laboral en un futuro. Preguntas que conducirán a una misma reflexión: decidir quién quiere ser ese joven en la empresa, si un “águila” o un “periquito”.

Aspiraciones internas en la empresa

Haciendo un paralelismo con el mundo animal y el mundo de la empresa, quiero comparar el comportamiento del empleado dentro de una organización con los distintos caracteres que tienen los animales en la naturaleza para, finalmente, entender cómo cada uno de ellos se muestra fundamental para el éxito de la compañía al igual que sucede con el propio ecosistema.

Un perfil reclamado hoy en día por las organizaciones es el del trabajador inconformista que podemos asemejar con el águila: aquel profesional que ansía, busca y espera recibir nuevos retos en cada momento. Un individuo inconformista por naturaleza e idealista en muchos casos. La base de su esencia radica en cuestionar la realidad comúnmente establecida, planteando siempre nuevas alternativas con el objetivo de superar las barreras y dificultades que en todo camino uno encuentra.

Toda organización necesita contar en su equipo con este tipo de perfil profesional para progresar y diferenciarse frente a la competencia. Pero también necesita de otro tipo de empleado cuyo perfil se ha ido amoldando a las necesidades y se muestra algo más realista.

Esta cualidad la asemejaremos con la del periquito, un profesional con muchas batallas a su espalda que ha provocado en él una pérdida de su idealismo donde el realismo y el conformismo son ahora los nuevos protagonistas de su día a día. La rutina ha establecido en él un patrón de comportamiento que en muchos casos produce una reducción del afán por saltar las barreras con la misma motivación inicial.

Un buen líder debería saber cómo motivar y sacar el máximo rendimiento de cada uno de estos perfiles, ya que ambos son imprescindibles en cualquier organización para el desarrollo de la misma. Es por ello que es necesario saber analizar, identificar y motivar cada uno de los perfiles existentes en la empresa con el fin de obtener siempre, el máximo rendimiento.

En materia de RRHH, cada vez encontramos más herramientas que nos permiten exactamente esto: identificar, evaluar, retener, formar y desarrollar a los trabajadores internos para contar con el mejor Talento que responda a nuestras necesidades. Ray Human Capital pone al alcance del cliente, como expertos en Talento Digital, una amplia gama de soluciones online para llevar a cabo esto mismo.