Antes de que lleguen las ansiadas vacaciones de agosto y se produzca el exilio de la ciudad al campo o a la playa, es importante que estos días sean utilizados, a pesar del cansancio, como un buen momento para reflexionar acerca de lo que ocurrió el primer semestre del año además de para plantearse nuevas acciones y áreas de mejora de cara a la recta final del año.

Julio se presenta como el mes idóneo para fomentar las reuniones de evaluación y desempeño entre directivos y empleados que logren no sólo mejorar la comunicación entre ambos, sino también esbozar un análisis DAFO real sobre el perfil profesional y la situación actual del empleado. Nos encontramos en un buen momento para analizar cómo van esos logros y proponernos nuevos objetivos a cumplir. Para ello, en primer lugar uno ha de ser consciente de la situación para luego, decidir hacia dónde dirigirse.

 

DAFO profesional e individual

DAFO-Ray Human CapitalEl primer punto sobre el que debemos reflexionar hace referencia a nuestro estado anímico, es decir, nuestra motivación. Cualquier tarea que desarrollemos sin motivación nos causará estrés y no nos permitirá realizarla adecuadamente, por ello es preciso detectar sí estamos motivados o no para encontrar  nuevas fórmulas que pongan remedio a nuestro estado.

Resulta vital reflexionar puesto que el llamado salario emocional está cobrando cada vez más importancia dentro del mundo empresarial debido a que la motivación se ha convertido en un requisito imprescindible para el día a día de cualquier persona. Sin voluntad no hay esfuerzo, sin esfuerzo no hay sacrificio, y sin sacrificio no hay resultados.

Julio se presenta como el mes perfecto para analizar todo lo que nuestro día a día no nos deja: ser consciente de lo que hemos superado y sobre lo que hemos fracasado para encontrar además del motivo, la solución.

Aunque en España el concepto de fracaso es un estigma para el mundo de la empresa, debemos saber apreciar otras filosofías que provienen del exterior donde el fracaso es sinónimo de aprendizaje, resiliencia y superación. Debemos ser conscientes y reflexionar acerca de nuestros fallos y errores durante esta primera etapa del año; conocer los motivos y sus circunstancias para modificar el resultado en el futuro.

Es importante realizar un plan en el que se detallen acciones que nos permitan mejorar nuestro desempeño y progresar profesionalmente. El proceso de reflexión pausada, relajada y fuera del ambiente diario del trabajo es fundamental para saber quiénes somos, si lo que hacemos es un reflejo de lo que pretendemos ser y qué retos abordar para alcanzar ese objetivo que buscamos todos: la felicidad en el trabajo y la realización personal. ¡Te animo a que  conviertas julio en un mes destinado a la reflexión crítica, puesto que sólo podemos mejorar y seguir creciendo si somos conscientes de nuestros errores y aciertos!